The Inmortal Highlander

Adam Black en realidad no era un Highlander. Era un hada (tan imposible como nos parezca al principio). Un Tuatha Dé Danaan. Era conocido como el Sin Siriche Du (The Blackest Fairy), o el hada más peligroso y oscuro.

Para ser sincera en esta novela Adam no me impresionó. Supongo que por eso es que es mejor leerlas en el orden sugerido por la autora porque cuando leí The Inmortal Highlander, Adam Black era para mí sólo un hada que había intercedido ante Aoibheal, la reina de los Tuatha Dé Danaan, por los MacKeltar en general y por Dageus en particular.

Adam se hacía pasar por un Highlander para seducir a mujeres humanas. Su disfraz favorito era el de un herrero con largo cabello negro, hombros anchos, músculos y más músculos por doquier. Temo que los herreros reales de la edad media no eran ni remotamente tan sexy como nos los imaginamos hoy en día.

Adam sentía una fascinación por los humanos. Pero me parece que era más bien la fascinación de un niño con un juguete. Un juguete de esos que, por su complejidad, nos mantienen interesados por mucho tiempo. Pero un juguete al fin y al cabo.

El libro empieza justo después de que Dageus se enfrenta a la secta de los Draghar y queda libre de los trece drúidas que lo poseían. Adam intercede por él y Aoibheal permite que conserve la vida (nadie más feliz que yo por eso). Pero a cambio, Aoibheal castiga a Adam por estar constantemente metiéndose en asuntos que no le conciernen. El castigo consiste en quitarle todos sus poderes y dejarlo en el mundo de los humanos. Lo peor es que los humanos no pueden verlo ni sentirlo.

La cosa se pone interesante cuando aparece Gabrielle O’Callaghan, quien convenientemente es una Sidhe-seer. Ella pertenece a una larga línea de mujeres que pueden ver a las hadas. Su abuela, quien era también Sidhe-seer (la mamá no; aparentemente el don salta generaciones de vez en cuando), le enseñó la regla más importante: Nunca podía dejar que un hada se diera cuenta de que ella podía verlo.

De más está decir que Gabielle no consiguió seguir esta única regla y tan pronto Adam se da cuenta de que ella sí puede verlo, prácticamente la secuestra para que lo ayude.

Lo mejor del libro es que Adam y Gabrielle tienen que ir a Escocia a buscar la ayuda de los MacKeltar y (sí, adivinaron) podemos ver otra vez a Dageus.

En este libro ya nacieron las gemelas de Durstan y Gwen. Y, ¿qué les puedo decir de Dageus? Es como Mary Poppins: Prácticamente perfecto en todos los sentidos.

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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