My Life in France de Julia Child

Quise leer este libro porque vi la película “Julie and Julia” y me encantó el personaje de Julia Child que hizo Meryl Streep. Ni hablar del hecho que me encanta Stanley Tucci haciendo de su esposo Paul…

Yo nunca vi los programas de televisión de Julia y lo único que recuerdo de ella es el skit cómico de Dan Akroyd en Saturday Night Live imitándola cortar un pollo y sangre saliendo por todos lados…

Cuando vi este libro My Life in France que son las memorias que escribió Julia Child con su sobrino (Alex Prud’homme) al final de su vida, me lo tuve que comprar rápidamente para enterarme de todo… Antes que nada es una historia de amor y bien romántica porque es real. Julia ya tenía 32 años cuando se casó con Paul que le llevaba 10 años… Si se dan cuenta de que estoy hablando de la década de los 40, Julia era prácticamente una jamona a esa edad!!! Lo interesante es que ella le llevaba varias pulgadas porque era bien alta y flaca (medía 6’2) pero a el nada le importaba se enamoró de esa mujer y se casó con ella. El papá de Julia era un republicano empedernido y conservador de California al que no le interesaba nada que no fuese americano o dinero. Nos dice Julia que su papá nunca le perdonó que se casara con un demócrata… Yo diría que no era por demócrata que el suegro no lo quería, sino porque Paul Child tenía cierto aire gay (era artista plástico, fino y educado, hablaba francés y su madre era una bohemia de Nueva York). Recuerden que estabamos en la era de McCarthismo donde los gays, comunistas y todo el que no se conformara con el moral majority americano era perseguido y señalado. De hecho, el comité de McCarthy le hizo un caso a Paul Child y lo investigaron pero salió bien parado y no hubo consecuencias.

A pesar de los contratiempos, Julia y Paul se llevaban a las mil maravillas, se querían muchísimo y se pasaron la vida viajando, comiendo, haciendo amistades y creando arte, comida, libros y memorias juntos. Pensar que la historia de amor de Julia y Paul era un poco como Romeo y Julieta la hace más romántica todavía. Es más, nos cuenta Julia que ellos no enviaban tarjetas de navidad pero sí tarjetas de San Valentín que ella y Paul hacían todos los años (como la que ven de ellos en la bañera). Lo cierto es que yo diría que tanto Julia como Paul eran dos rebeldes empedernidos que no se conformaban con la norma, querían explorar más allá de lo establecido y siempre obedecer sus impulsos creativos. Me encanta que Paul apoyaba a Julia en todo y la impulsaba en sus metas siempre.

Era un tiempo en que la mujeres ricas no trabajaban ni cocinaban pero Julia quiso aprender a cocinar en el instituto Cordon Blue y rodeada de hombres por si fuera poco. Julia fue educada en Smith College y nos cuenta como en su casa su madre no cocinaba sino que tenían sirvientas y cocineras. Sin embargo, Julia emprendió la misión de aprender los secretos de la cocina francesa como si se tratara de un experimento científico. Intentaba la misma receta con variaciones todas las veces que fuera necesario para lograr el resultado perfecto. En estos experimentos culinarios tomaba anotaciones copiosas y se iba a hacer trabajo investigativo hablando con todos los expertos en la materia (carniceros, pescadores, mujeres vendedoras en el mercado, panaderos, dueños de restaurantes, las cocineras y amas de llave, etc)

Julia tuvo la dicha de poder vivir en muchos países pues Paul trabajaba para la embajada americana. Vivieron en Paris, Alemania, Marsella, Noruega. Antes de casarse ambos estuvieron trabajando en la embajada americana en China y ahí fue que se conocieron, se enamoraron y luego se casaron. La curiosidad de Julia la lleva a explorar todo, hablar con todo el mundo, hacer mil preguntas y finalmente tener una actitud de niña ante lo maravilloso que es el mundo y la vida. My Life in France está lleno de esa puerilidad, ese sentido de maravilla, de felicidad y agradecimiento por estar vivo y querer a tu pareja. La personalidad de Julia se palpa a través de la narración. Era tan valiente que ni siquiera tenía un televisor en su casa, ni conocía nada de esse medio de comunicación, pero eso no impidió que Julia tuviera su propio show de televisión y fuese un éxito rotundo.

El libro está lleno de fotos, anécdotas, humor y calor humano. La figura imponente de Julia es una inspiración para todos porque nunca dejó de preguntar, investigar, aprender, enseñar, reir, comer con gusto, beber buen vino y disfrutar la vida en compañía de los demás. Vivió hasta los 91 años y se mantuvo alerta, positiva, curiosa y ocupada hasta el último momento. Julia fue una verdadera mujer liberada pues siempre fue libre para alcanzar sus metas (¡y es que dinero, educación, amor y confianza en tí misma liberan a cualquiera!).

Los invito a conocer la encantadora historia de Julia y Paul para que juntos puedan emprender una verdadera jornada gastronómica y echar una miradita a unas vidas privilegiadas… En las palabras de la célebre chef francesa me despido de ustedes, BON APPETIT!

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s