High Heels Mysteries – Spying in High Heels

Spying-in-High-HeelsJusto al final del año pasado me topé, se puede decir que por coincidencia, con la serie High Heels Mysteries de Gemma Halliday. No sé por qué me llamó la atención, pero bajé un preview a mi Kindle Fire y antes de lo que me imaginaba ya había bajado también el box set con los primeros tres libros de la serie.

¿Qué hizo que esta serie se haya convertido en uno de mis guilty pleasures? Pues honestamente no sé. Es lo suficientemente cursi y tonta como para que yo la hubiera descartado inmediatamente, pero el hecho de que los personajes estén tan bien creados y que la serie sea tan fácil de leer y las situaciones tan cómicas y entretenidas, me hace pensar que la cursilería (la cual funciona muy bién en esta historia), más que un accidente, es un elemento fríamente calculado. Así que, kudos para la autora por eso.

Ahora, no nos vayamos a equivocar. Esta serie es puramente para entretenimiento. Muy buena para que el cerebro descanse cuando no estamos en el mood de lecturas trascendentales.

La protagonista de la serie es Maddie Springer, una rubia de cinco pies de estatura que, como sugiere el nombre de la serie, vive obsesionada con los zapatos. Y no es sólo obsesión, Maddie es diseñadora de zapatos. Lo único es que en lugar de estar diseñando para las pasarelas de Francia y Milán, como quisiera, Maddie trabaja como diseñadora freelance para una compañía de calzado para niños. Así que en lugar de tacos con pedrería, Maddie diseña tenis del Hombre Araña y zapatillas de Strawberry Shortcake. Y en lugar de vivir en un penthouse en New York, Maddie vive en un estudio en Los Angeles en el que apenas caben ella y su zapatos. Porque, eso sí, ella tiene un par de zapatos para cualquier situación.

A mí me gusta mucho el personaje de Maddie porque, a pesar de que tiene sus momentos de rubia de estereotipo, cuando se propone algo lo consigue a como dé lugar. Además, Maddie tiene un humor quirky y sarcástico bastante parecido al mío.

Otra característica de Maddie es que en su cabeza le pone sobre nombres a todo el mundo (Lizette ¿te recuerda a dos personas que conoces?). Por ejemplo, Bubbly Blonde, No Neck Guy, Porn Star Barbie, Voyeur Boy, CSI Guy, Miss PP (plastic parts). El esposo de su mamá es Faux Dad, pero ya hablaré de Fernando en más detalle porque es un personaje que me gusta mucho.

En el primer libro de la serie, Spying in High Heels,  la vida de Maddie cambia de la noche a la mañana cuando el perfecto Ken abogado que tiene por novio, Richard, desaparece en medio de una investigación a uno de sus clientes por fraude y asesinato. Maddie está decidida a probar la inocencia de su novio, de quien además, es posible que esté embarazada (ella no se atreve a hacerse la prueba de embarazo hasta encontrar a Richard). Es por esta razón que Maddie se convierte en una de las investigadoras amatteur más atolondradas del mundo. Esa mujer se mete en cada lío que no hay un momento de paz en el libro. Las situaciones son realmente cómicas.

Me daba mucha risa cuando ella iba a husmear, digo, a buscar pistas en la oficina de Richard y se ponía su oufit de Bond Girl. Y si iba a buscar información en periódicos viejos a la biblioteca se ponía su outfit de sexy librarian. Y claro, para ir a investigar a un motelucho, se vestía de prostituta con todo y spandex neon y stilettos. ¡Qué risa!

Claro, cuando ella empieza a husmear y a meterse donde no debe, se encuentra con un obstáculo alto, oscuro y misterioso… y súper hot. El detective Jack Ramírez está a cargo de la investigación en la que Richard es “una persona de interés”.

Ramírez es bello y todo macho, y aunque es un poco brusco, en todo momento lo que quiere es proteger a Maddie. Sobre todo cuando se da cuenta de que ella realmente no sabía el tipo de persona que era Richard.

A Ramírez le gustó Maddie desde el principio, pero a medida que la iba conociendo mejor más caía rendido ante su “blondness” y bueno, hasta yo reconozco que ella tiene sus momentos adorables.

A mí me encanta Ramírez, primero porque es bello; alto, con un mega cuerpazo, un tatuaje de una pantera en el brazo y un sexy hoyuelo en la mejilla izquierda cuando sonríe que siempre me hace pensar en mi amado Lee Seung Gi. Y segundo porque es latino. Nadie puede culparme por discriminar, pero es que al comparar a Ramírez (con sus jeans apretados) con Richard (con su camisa almidonada y su chaqueta) entiendo muy bien lo que pasaba por la cabeza de Maddie. Además, nunca me han gustado los rubios.

Ramírez y Maddie entran en una complicada “no-relación” en la que por momenntos ambos llegan a usarse para conseguir su cometido (Maddie encontrar a Richard y Ramírez esclarecer un doble asesinato).

Los otros personajes de la serie también me gustan mucho.

Dana es la mejor amiga de Maddie y su compañera de aventuras. Dana y Maddie son dos personas completamente diferentes, tanto físicamemente como en personalidad.

Como muchos residentes de Los Angeles, Dana quiere ser actriz, pero mientras le llega su oportunidad es instructora de aeróbicos en un gimnasio. Es pelirroja, alta y con un cuerpazo que debería salir Sports Illustrated. A la parte mezquina de mi ser le hubiera gustado odiarla por ser tan perfecta (¡dizque size dos por amor a Dios!!!), pero Dana es la mejor amiga que cualquiera podía tener. Siempre estaba ahí para apoyar a Maddie y para seguirla en sus planes descabellados.

La mamá de Maddie, contrario a su hija fashionista, tiene un estilo de moda de doña setentosa de trailer park, lo que es una constante causa de bochorno para Maddie. En Spying In High Heels la Sra. Springer está planificando su segundo matrimonio con Fernando, el estilista mejor cotizado de Los Angeles. El papá de Maddie las había abandonado cuando ella tenía como tres o cuatro años y nunca había vuelto a dar señales de vida. Así que Mrs. Springer crió a su hija sola y en el otoño de su vida encontró a su alma gemela en Match.com.

Ya les dije que Fernando es un personaje que me encanta y es que, honestamente, todo sobre él fue súper bien pensado. Fernando, quien originalemente era Ralph,  había crecido en una granja en el medio de la nada en el oeste de Estados Unidos. Pero al llegar a Beverly Hills se dió cuenta aquí todo era apariencia y ninguna estrella que se respetara se iba a arreglar el pelo con un estilista llamado Ralph. Es por esto que Ralph se convirtió en Fernando, el escultor de cabello europeo.

Lo que más me gusta de Fernando es que aunque él tiene muy buen gusto (él mismo hace el diseño de interiores de su salón) no tiene ningún interés en cambiar a la mamá de Maddie, a pesar de que ella tiene un mal gusto en la moda que realmente asusta. El la quiere como es. Y eso es algo que a mí siempre me toca el corazón.

Ya empecé a leer el segundo libro de la serie, Killer in High Heels, y hasta ahora promete ser tan entretenido como el primero. Luego les contaré en más detalle.

2 thoughts on “High Heels Mysteries – Spying in High Heels

  1. suena chistosísimo al estilo de Kerrelyn Sparks y ya me lo quiero leer. ¿cómo que no te gustan los rubios? Shei estás negando a Keifer Sutherland impunemente… alguien que le pone nombres a todo el mundo, le gusta disfrazarse y usa la herramienta de rubia tonta es mi alma gemela!!!! Ok comentario serio, el hecho de que todos los hotties sean latinos o usen nombres latinos nos dice que América está enamorada de los galanes latinos… pues que aprendan español viendo telenovelas para que se llenen la pupila mientras se educan de gratis….

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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