Mi nombre es Skywalker

Mi-nombre-es-SkywalkerComo ya es costumbre, en Nuestro Rincón de Lectura dedicamos el mes de agosto para hablar de los libros del back-to-school, y yo aprovecho para hablarles de los libros que estarán leyendo mis hijos durante este año escolar.

Para leer los posts sobre los libros del año pasado, pueden entrar aquí para los de Marco y aquí para los de Sebastián.

En este post les voy a hablar de un libro que Marco, quien ya está en quinto grado, va a leer para la clase de religión. El libro es Mi nombre es Skywalker de Agustín Fernández Paz.

El libro nos cuenta la historia de cómo Raquel hizo un gran descubrimiento. Raquel era una niña que vivía en el cuarto piso de un edificio de apartamentos. Uno de sus pasatiempos favoritos era pararse en la ventana, mirar a la gente que pasaba por la calle y tratar de adivinar sus pensamientos. Esto a mí me pareció muy interesante porque eso era algo que a mí me encantaba hacer cuando era pequeña e íbamos en el carro. Siempre me daba mucha curiosidad la gente que iba caminando y le pasábamos por el lado. En ese tiempo yo trataba de imaginarme qué tipo de persona era, hacia dónde se dirigía, qué pensaba, etc. Les puede parecer tonto, pero, sobre todo en los viajes largos, era algo que me mantenía bastante entetenida.

Raquel tenía la suerte de vivir en una avenida muy concurrida porque había muchos negocios. La cosa se puso incluso mejor cuando abrieron un supermercado justo enfrente de su edificio y entonces sí que había todo el día un entra y sale de gente por allí. Perfecto para alguien cuyo pasatiempo era precisamente observar personas.

Un día, Raquel notó algo raro.  Un hombre estaba parado justo frente a la puerta del supermercado. Y lo que le llamó la atención no era solamente el hecho de que el hombre llevaba una chaqueta de llamativos cuadros verdes y marrones; lo realmente sorprendente era que, en aquel mar de gente que iba y venía, el hombre se mantenía inmóvil frente a la puerta del supermercado, con una cajita en la mano.

Luego de observarlo por horas, Raquel se dio cuenta de algo incluso más sorprendente. Las personas que le pasaban por el lado, ya fuera entrando al o saliendo del supermercado, parecían no poder verlo. Fue entonces que Raquel se dio cuenta de algo: el hombre tenía que ser invisible.

Cuando ella misma bajó al supermercado con su mamá, pudo percatarse de que, ciertamente, los adultos pasaban frente al hombre ccomo si no pudieran verlo; como si él fuera transparente. No veían al hombre, ni su cajita con unas pocas monedas, ni el letrerito que tenía en la otra mano y que decía: “No tengo trabajo. Necesito comer”.

En los próximos días, Raquel, inventando cualquier excusa, lograba bajar sola y pudo conocer al hombre quien, no sólo le confirmó que era invisible, le contó que su nombre era Skywalker y que venía del espacio. Skywalker estaba en la tierra en una misión de investigación.

Claro, a medida que vas leyendo el libro, te vas dando cuenta de que Skywalker no es otra cosa que un hombre sin hogar que tiene que mendigar para poder comer. Pero, en medio de la desolación que era su vida, fue una bendición haber conocido a Raquel y gracias a la inocencia de ella, haber podido vivir una pequeña aventura.

Creo que habla muy mal de mí el hecho de que, mientras leía el libro, pensaba que si esto hubiese pasado en la vida real, Skywalker probablemente hubiera terminado haciéndole daño a Raquel. Menos mal que era una historia de ficción y nos deja con un sentimiendo de esperanza, aunque el libro termina de manera un poco triste porque después de hacerse grandes amigos, Raquel y Skywalker tienen que despedirse.

El tema es definitivamente muy cercano a nuestra realidad porque es cierto que a diario les pasamos por el lado a un gran número de personas sin hogar y escogemos no verlas. Imagino que lo hacemos porque, si a nivel consciente, aceptáramos haberlas visto tendríamos que actuar. Es más fácil escudarnos detrás de un “no lo vi”, “no me di cuenta”, “no lo sabía”.

Recuerdo que hace unos años aquí en Puerto Rico hicieron un experimento social y, sin avisarle a nadie, un día salieron a la calle artistas, deportistas, políticos, en fin, personalidades súper conocidas, y se hicieron pasar por mendigos. Es increíble que casi nadie se dio cuenta. Imagínate tú que te pares en el semáforo y que se te acerque Julián Gil a pedirte unas monedas… ¡y que tú ni lo mires!

Eso fue precisamente lo que pasó ese día.

Es una pena que, como sociedad, cada vez somos más insensibles ante el dolor ajeno y que desconocemos por completo el significado de la palabra “caridad”. Y eso es lo que le estamos enseñando a nuestros hijos.

Para más detalles sobre ese tema pueden leer el post de Lizette De perros y tecatos.

Estoy loca por ver cómo Marco va a reaccionar cuando lea este libro.

Para otros posts sobre libros del regreso a clases entren aquí.

4 thoughts on “Mi nombre es Skywalker

  1. Pues me gusta mucho que le den a los niños temas de importancia social y moral. Me recuerda a mi experiencia en el post De perros y tecatos.

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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