La verdadera y triste historia de Island of the Blue Dolphins…

imagesCALCVL05Uno de mis libros favoritos cuando crecía era The Island of the Blue Dolphins de Scott O’Dell. Fue ganador de la medalla Newberry 1961 y también se hizo en película (1964) que yo disfruté muchas veces en blanco y negro cuando crecía. Mi hijo también tuvo que leerlo en la elemental y fue uno de sus favoritos por el perrito Rontu Aru. En el libro la población indígena abandona la isla dejando atrás a la protagonista Karana que se tira al mar a rescatar a su hermanito que no logró montarse en el bote. Ella es una adolescente y permanece 20 años sobreviviendo sola y aislada en la isla.

¡Pues cuál no sería mi sorpresa cuando estaba investigando para escribir sobre El Zorro de Isabel Allende y me encontré que el nombre verdadero de la protagonista del libro era Juana María y vi su foto!!! Para mí fue como conocer una amiga en persona después de tanto tiempo sin verla. Saber que existió en realidad y leer su historia tan bonita y triste me conmovió profundamente.

Es por eso que decidí compartir esta historia tan humana y peculiar con ustedes.

Empecemos por saber quiénes eran estos indios que poblaban las islas del sur de California…250px-Californian_Channel_Islands_map_en

Tongva o gabrielino es el nombre genérico de tres tribus del grupo uto-azteca, también llamadas kizh:

Aunque eran parientes de los Paiute y muy guerreros, los Tongva no pelearon. Los españoles del siglo XVIII los internaron en misiones, y poco a poco se fueron disolviendo en otras tribus. Las enfermedades, el alcoholismo, la explotación intensiva de la tierra y la fiebre del oro los hicieron desaparecer al final.

Los indios nicoleño vivían en refugios fabricados con costillas de ballena cubiertas de estopa o pieles de león marino. Se alimentaban de pescado, aves, moluscos y mamíferos marinos. Empleaban morteros de piedra móviles para moler alimentos. Hacían cestos, y los de Santa Catalina obtenían esteatita (talco) para elaborar utensilios y cucharas, vasos ceremoniales, esculturas artísticas, cuentas y ornamentos. El comercio entre isleños era muy intenso, y su moneda consistía en cuentas de concha. Cada poblado tenía un caudillo hereditario, y los chamanes influían en curaciones y combatían embrujos. A finales de 1950 quedaban menos de 50 gabrielinos y 5 fernandinos; los nicoleño se extinguieron en 1865. Las lenguas uto-aztecas (también llamadas yutoaztecas o yutonahuas) forman una familia de lenguas amerindias ampliamente difundida por América del Norte,(shoshone, comanche, paiute, kahuila, tepehuan, zacateca, yaqui, tarahumara, náhuatl ) con aproximadamente un millón y medio de hablantes. Tiene su origen histórico en algún lugar situado hacia el suroeste de los Estados Unidos o el noroeste de México. Náhuatl era la lengua principal del imperio mexica y la más importante de América antes que llegaran los europeos. (fuente http://es.wikipedia.org/wiki/Tongva)

220px-Juana_Maria_(Hayward_&_Muzzall)¿Quién era la verdadera Karana?  (recuperado de http://en.wikipedia.org/wiki/Juana_Maria)

Su verdadero nombre era Juana María (murió el 19 de octubre 1853 de disentería, unas pocas semanas después de ser rescatada) fue mejor conocida como La Mujer Perdida de la Isla de San Nicolás (desconocemos su nombre indígena). Ella fue la última sobreviviente de los indios Nicoleño. Vivió sola en la Isla de San Nicolás desde 1835 hasta que fue descubierta en 1853. En el 1811, el Capitán Whittemore trajo a San Nicolás una treintena de tramperos indígenas de Alaska (territorio ruso) de parte de la compañía Boardman & Pope de Boston para cazar y obtener pieles de nutrias marinas. Los Nicoleño estaban en contra de esas cacerías que en el transcurso de un año decimaron la población de nutrias, lo que aumentó más la tensión entre nicoleños y forasteros. Hubo conflicto armado cuando los fuereños secuestraron a una mujer nicoleña. Casi todos los varones nicoleños murieron en la escaramuza pues no tenían armas de fuego. En el 1814 vinieron más tramperos de Alaska con la Russian-American Company (RAC), y acabaron con casi todos los indios que quedaban cuando acusaron a un Nicoleño de matar a un supervisor. En el 1835 ya solo quedaban 20 nicoleños de los que una vez fueran 300. Al enterarse de la masacre, La Misión de Santa Barbara envía la embarcación Peor es Nada para rescatarlos al mando de Charles Hubbard zarpando de Monterey. Al llegar a San Nicolás, la tripulación recogió a la población pero Juana Maria, no estaba abordo cuando se levantó una fuerte tormenta que amenazó con encallarlos contra las rocas. Cuenta la versión que Juana Maria se lanzó al agua cuando se percató que su hijo se quedó en la isla (en el libro es por su hermanito que se tira al agua) pero no sabemos si es romanticismo o hecho real. Esta versión la cuenta George Nidever, un cazador de pieles de Santa Barbara que rescató a Juana María años más tarde luego de emprender varias expediciones para encontrarla. En el 1850, el cura José González Rubiode La Misión Santa Barbara le pagó a un Thomas Jeffries $200 para buscar a Juana Maria, pero no la encontró. En el otoño de 1853, uno de los tripulantes llamado Carl Dittman, encontró pisadas en la arena y pedazos de grasa de foca secando al sol. Es entonces cuando descubren a Juana Maria, en una choza construida con huesos de ballena. Vestía una falda hecha de plumas verdosas de cormorán. Juana también habitaba una cueva cercana.

Llevaron a Juana Maria a la Misión Santa Barbara pero nadie pudo comunicarse con ella. Los indios Chumash no la entendían así que la misión trajo un grupo de indios Tongva que habían vivido en la isla Santa Catalina, pero tampoco pudieron comunicarse. Cuatro palabras y dos canciones grabadas de Juana María sugieren que su idioma era Uto-Azteca del Sur de California. La lingüista Pamela Munro estudió las palabras y canciones y concluyó que su idioma era muy similar al de los indios Luiseños del Norte de San Diego y a los Juaneños de San Juan de Capistrano. Ambos grupos tenían relaciones comerciales con los isleños de San Nicolás y sus idiomas pueden haber sido parecidos. La evidencia sugiere que Juana María era Nicoleño.

En el 1939, los arqueólogos descubrieron la choza de costillas de ballena de Juana María al norte de San Nicolás, la parte más alta de la isla. En el 2012, el arqueólogo Steven J. Schwartz encontró lo que pudiera ser la cueva de Juana María. Se encontraron también provisiones escondidas en dos cajas de secuoya que contenían más de 200 artefactos como dijes de huesos de pájaro, platos de concha de abulón y anzuelos, abrasivos de arenisca, ocre rojizo, fragmentos de vidrio, puntas de arpones y clavos, y adornos de esteatita. En fin, todo el tesoro que necesitara Juana para sobrevivir en la isla…

imagesCAGE9RWTSiempre admiré mucho este personaje que se sacrificó por salvar a su hermanito menor, sabía cazar, domesticar animales para tener compañía, curtir pieles, cocinar al fogón, defenderse de los perros salvajes, hacer ropa, pescar yimagesCAM05EW2 esquivar los calamares gigantes. Lo más que me intrigaba era cómo pudo sobrevivir tanto tiempo solita en esa isla sin volverse loca de pena, miedo o amargura. Saber que la rescataron, pero no pudo comunicarse con nadie porque era la última de su etnia, y que luego se murió en cuestión de semanas porque no tenía los anticuerpos para sobrevivir, me rompió el corazón. Siempre quise pensar que al rescatarla ella tuvo un final feliz. La romántica en mi piensa que si la grabaron cantando, tuvo que haber sido feliz por estar rodeada de personas, aunque no entendieran su idioma. Jamás olvidaré que al final del libro, Scott O’Dell dice que Juana se puso la falda de soltera para buscar novio aunque ya no estaba en edad casadera… Creo que ese pensamiento es bello tributo a ese espíritu luchador y positivo que la mantuvo viva y saludable a pesar de la soledad silenciosa y abrumadora que vivió.

Hoy en día, el Santuario Marino Nacional del Archipiélago del Norte y en particular la Isla San Nicolás, son famosos gracias a la historia de La Mujer Pérdida de San Nicolás o Juana MaríaEspero que sepas Juana que no te hemos olvidado…

 

6 thoughts on “La verdadera y triste historia de Island of the Blue Dolphins…

  1. Que bueno que recuerdas a Scott O’Dell un gran novelista juvenil un poco olvidado. Yo también vi el filme, me gustó más que La Laguna Azul que era un tema parecido. Gracias por los datos.

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¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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