Gritos de guerra en Mujeres que se portan mal de Arlene Carballo

mujeres-que-se-portan-malComienzo reproduciendo el cuento “La herencia” que fue ganador de mención honorífica en el Certamen micro-cuentos. La pieza habla por sí misma y sienta el tono para lo que vamos a leer (me recuerda el dicho “en vez de darle peces a un hombre enséñale a pescar”.

“Luego de permanecer ocho días sepultada, un equipo de expertos rescató a la anciana del edificio derrumbado a causa del terremoto en Haití. Un grupo voluntario de médicos especialistas que socorrían a las víctimas operó su cadera fracturada y le insertaron ocho tornillos de titanio. La paciente convaleció en la unidad quirúrgica del submarino estadounidense SS Madison por tres semanas. Ya restablecida, pudo volver a las calles de Puerto Príncipe a mendigar.

A los tres meses, murió de hambre. Sus nietas vendieron los tornillos de titanio para comprar pan.”

Mujeres que se portan mal es una antología incisiva, mordaz al detalle y la mejor crónica social que he leído desde que Zeno Gandía publicó sus Crónicas de un mundo enfermo en el siglo XIX. De hecho, el estilo de Carballo es feroz, sarcástico y nos plasma un realismo cruel que raya en el naturalismo. Cuándo leemos este libro, no podemos menos que preguntarnos por qué seguimos perpetuando este mundo enfermo que describió Zeno Gandía hace dos siglos…

virgen-de-jose-campecheLa antología también resulta claro homenaje a Ana Lydia Vega y Carmen Lugo Filippi en su explosivo Vírgenes y Mártires (1981). Al leer a Carballo nos percatamos de que seguimos perpetuando los roles clásicos de la mujer desde que Eva se comióeva-comiendo-la-manzana la manzana:

  • O somos la vírgen María/Madre Teresa de Calcuta puras y sacrificadas
  • O somos putas seductoras, malditas y hechiceras

No existen más opciones para una mujer en el universo puertorriqueño. O blanco o negro, nada de 50 sombras de gris para nosotras…

El tema rampante de esta antología, y es algo que venimos arrastrando desde el siglo XIX si no antes, es el abuso contra la mujer: social, físico, moral, violencia doméstica, machismo, etc. Carballo nos presenta una galería de personajes femeninos de todas las edades que son víctimas o victimarias de una violencia social que las encajona en la pobreza, la poca educación, el abuso de parte de sus hijos/hijas, nietos/nietas. Mema la abuela abnegada que tiene la casa llena de sus hijas y los nietos y sus perros, no puede más con el empuje de pagar todas las cuentas de su chequecito de retiro, cocinar, limpiar, en fin, hacerlo todo ella sola para un chorro de recostaos que se matan llorando cuando ella se muere de un infarto masivo como le pasaría a cualquiera que carga el mundo a cuestas. Mema trabajó toda la vida para darle de comer a su prole mantenida, hasta 3 generaciones, que abusaron de ella hasta su último respiro…

Revelación en una parada de guaguas presenta la mujer cuyo hijo, hombre ya, es un vago que vive de ella en su casa y se apropia de su carro para que ella tenga que ir al trabajo cogiendo guagua pública. Toda esta odisea de la guagua tarde, abarrotada de gente y luego la avería que los deja en la calle, ocasiona una claridad de mente que cambia su vida pues le mete una pela al hijo, le dice hasta el mal del que va a morir y consigue que se reforme, trabaje y la lleve y la traiga al trabajo…Me encantó esta historia de una sobreviviente de carne y hueso.

La mujer que se repite nos muestra la mujer atrapada en la clase social de pocos recursos, pocas ambiciones y poca educación. Esta mujer vive inmersa en el ciclo de violencia perpetuada por una sociedad materialista, consumista y capitalista dónde sólo aquél que tiene recursos económicos puede salir adelante. Juntas viven la bisabuela, la abuela, la hija y la nieta. Todas sueñan con salir a janguear a la placita o Plaza las Américas – meca del consumismo caribeño. Mientras tanto la bebé abusada por negligencia llora porque no le cambian el pañal, no le dan la comida, no le compran la medicina. Al final esa bebé se convierte en la próxima madre adolescente que descuida a su hija por pintarse el pelo y soñar con janguear y recuperar su juventud perdida. Escalofriante por su realidad el círculo vicioso…

Mi personaje favorito es la prostituta triunfante (en realidad era una actriz venida a menos cuando le cancelan su programa de radio La morcilla mañanera). Mechita gana una es una de las pocas mujeres que saben tomar la sartén por el mango para defenderse de los depredadores de orilla como el teniente de la policía que se acuesta con ella y en vez de pagarle, la arresta para lucrarse de la desgracia ajena y su fama de farándula. El giro inesperado de la historia es el deleite de los lectores y causa carcajadas a granel.

Las huellas de una vida lleva un lindo mensaje de esperanza en la historia del viejo alcohólico que fue el peor padre y esposo del mundo y cuya familia se alejó de él totalmente. La vida le ofrece una segunda oportunidad en la vejez para redimirse cuando recoge a una niña hija de tecatos que encuentra en él un salvador y la cría como todo un abuelo dándole casa, techo, educación, cariño y comida.

Mi única crítica es que para plasmar la violencia física y mortal que acaba con la vida de las mujeres no es necesario escribir cuentos de Afganistán, Irán, Iraq o Arabia Saudita. Estos cuentos suenan exóticos, lejanos y ajenos. Cualquiera puede decir “ah eso pasa por allá en esos países sub-desarrollados, no por acá que somos civilizados…” Supongo que Carballo los presenta como una ventana al mundo y para plasmar otro tipo de violencia contra la mujer que nos ha arropado desde que Eva se comió la manzana: la violencia religiosa. ¿Cuántas mujeres no murieron en la hoguera por brujas, cuántas no fueron víctimas de prejuicio y leyes discriminatorias que aplican a mujeres y hombres no apedradas por adúlteras? Para vivir la violencia mortal que nos arropa en Puerto Rico solo tenemos que ver las telenoticias o la primera plana del periódico para ver el ciclo eterno del marido/exmarido, compañero/excompañero que asesina a su mujer impunemente y se pega un tiro o se ahorca después… Aquí las mujeres no usamos ni abaya ni burka y por ley tenemos que ir a la escuela, pero somos víctimas de una violencia doméstica terrible como evidencian los cuentos Retoñar y Humanidad.

En pleno siglo XXI seguimos siendo vírgenes, mártires y cuando no soportamos más estos roles asignados, somos PUTAS rebeldes. Mujeres que se portan mal es crónica mordaz y supra-realista que presenta estampas verídicas y sin tapujos del Puerto Rico de hoy. Las mujeres somos el 51% de las trabajadoras y representamos el 76% de las jefas de familia (cifras El Nuevo Día, “En situaciones vulnerables las jefas de familia”, 19 de febrero 2014) en los 52 municipios encuestados, 80% residen en vivienda inestable o en riesgo de perderla y un 6% está sin hogar. La cara de la pobreza entonces es una madre y sus hijos hambrientos…

Verdaderamente estamos en presencia de las crónicas de un mundo enfermo, donde habitan vírgenes y mártires, desahuciadas y desempleadas, o putas rebeldes y hechiceras que ocasionan que haya muertas en primera plana a manos de su maridos. Arlene Carballo me quito el sombrero ante tu crónica, te admiro y quiero conocerte para que juntas podamos exclamar, ¿HASTA CUÁNDO?

 

4 thoughts on “Gritos de guerra en Mujeres que se portan mal de Arlene Carballo

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s