Glass de Sam Savage

Glass

Permítanme disculparme por haber estado perdida por tanto tiempo. Los últimos dos meses han sido particularmente ocupados debido a que me mudé de Puerto Rico a Massachusetts con todo lo que eso implica (mudanza de casa, nueva escuela para mis hijos, trabajo nuevo para mí) . En fin, que ha sido intenso. Por supuesto, no he dejado de leer, pero no he tenido tiempo para escribir.

Kudos para Lizette por mantener el blog a flote en mi ausencia.

Glass de Sam Savage es el primer libro que tomé prestado el día en que saqué mi tarjeta de la biblioteca de Mansfield, MA. Empiezo por decirles que lo escogí simplemente porque, para mi reto de lectura de 2015 necesitaba un libro escrito por un autor con mis iniciales.

Tengo que reconocer que fue una experiencia interesante.

La historia, narrada en primera persona, trata sobre Edna, a quien la casa pubicadora de su difunto esposo le ha pedido que escriba el prólogo para la reimpresión de uno de los libros más famosos de Clarence, para el aniversario de la publicación original.

Edna, quien desde la muerte de Clarence vive sola y hasta ha abandonado su trabajo, empieza a escribir, muchos dirán que “sin ton ni son”, sin saber a ciencia cierta si al final terminará con el prólogo que le solicitaron o con un libro completamente diferente.

En un principio el libro puede parecer extremadamente confuso. Esto se debe a que Edna no escribe de una manera concisa ni coherente. Ella simplemente va escribiedo todo lo que le viene a la cabeza, tal y como le viene a la cabeza. Por lo tanto, el relato va cambiando de tema a medida que una cosa le recuerda otra o se distrae con algo.

En muchas ocasiones, Edna empieza a hablar de algo, lo deja a mitad porque empieza a hablar de otra cosa que le vino a la mente y no es hasta quince o veinte páginas después que finalmente ella se acuerda de que no terminó de contarnos y entonces vuelve a tomar el tema abandonado.

Tampoco es lineal porque en cualquier momento Edna puede estar hablando de su niñez y al momento siguiente está narrando alguna anécdota de su vida con Clarence o de su vida después de Clarence.

Para hacer las cosas más difíciles, Edna va escribiendo página tras página en una vieja máquina de escribir, sin enumerarlas. Eso no es lo peor, las páginas se caen al piso, se riegan por todas partes y a final de cuentas ella ya ni sabe cuál es la secuencia en la que escribió el relato.

Una cosa que me pareció interesante es que el libro no tiene párrafos. Es un relato constante que puede llenar varias páginas hasta que llegamos a un espacio que, segun explica la misma Edna, se debe a que, por alguna razón, ella paró de escribir. Puede ser por una pausa corta como que fue al baño o una pausa más larga en la que dejó de escribir por unos días.

Esta manera de escribir, aunque, como ya mencioné, al principio es algo confusa, cumple su cometido de darnos la impresión de que estamos dentro de la mente de Edna un tanto ofuscada y llena de los fantasmas de otros tiempos.

Cuando leía, me acordaba de Gone Girl de Gillian Flynn (el libro que leímos en Nuestro Club de Lectura) y el juego de Nick y Go cuando no tenían nada de qué hablar pero querían evitar un silencio incómodo. Uno de los dos empezaba a hablar de cualquier tema irrelevante (como ir a pagar una factura) y seguía hablando incesantemente, dando todo tipo de detalles absurdos e innecesarios.

Algo así es lo que sentimos al leer Glass. Pero lo cierto es que a través de todas las anécdotas de Edna y a pesar de la gran cantidad de interrupciones y las páginas dedicadas a detalles sin importancia, nos vamos haciendo una idea no sólo de qué tipo de persona es Edna, sino también de qué tipo de persona era Clarence.

Más bien, entre líneas, nos damos cuenta de que Clarence era escritor, más que nada porque quería el estilo de vida de los escritores de antaño. Le gustaba codearse con otros escritores, personas cultas y artísticas a las que, irónicamente, resentía por ser más cultas y artísticas que él. La impresión que me da es que para Clarence, lo importante no era tanto escribir como ser escritor. Era una cuestión de estatus.

Edna, por su parte, nunca se consideró una escritora. A ella le gustaba mecanorafiar y aunque escribía páginas y páginas en su máquina de escribir, éstas siempre terminaban en cajas que, invariablemente, iban a parar a la basura.

La mejor descripción de Edna la hace ella misma en una de sus sesiones filosóficas sobre la realidad de su vida actual:

“Edna gradually failed to notice that a film of insignificance and tedium had coated the things of the world… She has looked at the world a long time, and has grown tired of it.”

Básicamente eso es lo que pasa con Edna, está aburrida y harta de su vida y en su soliloquio, va explorando los hechos que la llevaron hasta ese punto.

Podríamos argumentar que en el libro no pasa nada y que es simplemente los desvaríos de una mujer solitaria en el ocaso de su vida. Ciertamente, para mí fue un poco deprimente tanto hablar sobre notas olvidadas pegadas en la ventana, el desnivel de la mesa que causaba que los papeles cayeran al piso, las matas, la pecera y la rata de su vecina quien estaba de viaje y se suponía que ella las cuidara (alguien que apenas podía cuidar de sí misma), la escasez de dinero (ella venía de una familia rica, pero con Clarence se dedicaron a gastar el dinero a manos llenas en viajes).

Entiendo que tiene sus momentos de genialidad, pero no es el tipo de libros que a mí me gustan. Sean ustedes mismos los jueces.

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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