¿Quién mató a Palomino Molero? de Mario Vargas Llosa

quien-mato-palomino-molero¿Quién mató a Palomino Molero? de Mario Vargas Llosa es un libro que lleva bastante tiempo en mi lista, probablemente desde la escuela superior, pero, por una razón u otra, nunca lo había leído.

En los primeros meses del año pasado había terminado de leer, también de Mario Vargas Llosa, La fiesta del Chivo (un libro que me tomó años leer), así que decidí terminar el 2015 con él también y en diciembre leí ¿Quién mató a Palomino Molero? para cerrar ese ciclo.

Lo primero que voy a decir es que leí el libro completo con el mismo sentimiento de impotencia de Lituma, el agente de la Guardia Civil de Talara que llegó al lugar de los hechos cuando un niño del lugar se topó con la escena de un crimen que sólo pudo haber salido de la más horrible pesadilla.

Desde ese momento, encontrar al asesino de Palomino Molero se convirtió en algo personal para Lituma.

Uno de mis personajes favoritos del libro es, sin lugar a dudas, el Teniente Silva. El Teniente era el jefe de Lituma y, para él, el caso de Palomino Molero también se convirtió en algo personal. Lo que me gusta del Teniente es que, aparentemente sin ninguna pasión, se puso a investigar el caso así cayera en la lista negra del Coronel Mindreau, el jefe de la base aérea cercana en la que Palomino Molero estaba haciendo el servicio militar.

Me encanta cómo el Teniente trataba a cada uno de los implicados en el caso de la manera que permitiría que le sacara más información. Así que trataba de una manera al Coronel, de otra al Teniente Dufó, de otra a Alicia Mindreau (la hija del Coronel) y de otra a doña Lupe.

El podía ser dulce y complaciente con uno, tratar a otro como un viejo amigo y paño de lágrimas o simplemente intimidar al próximo.

Lo cierto es que, entre una cosa y la otra, el Teniente Silva y Lituma llegaron al fondo el asunto y desenmascararon al asesino de Palomino Molero.

¿Que a fin de cuentas perdieron más de lo que ganaron por buscarse tanto problema? Bueno, podemos decir que la satisfacción de un trabajo bien hecho debería ser suficiente recompensa.

Doña Adriana es otro personaje que me gustó mucho. Siempre estaba frenando a rajatabla los avances libidinosos (por no decir asquerosos) del Teniente Silva, quien tenía una obsesión con ella a persar de que ella era casada y nunca le había dado siquiera indicio de estar interesada.

Me da mucha pena Palomino, a quien conocemos póstumamente a través de los relatos de distintas personas. Llega el momento en que Lituma siente como si en realidad lo hubiera conocido y lo hubiera escuchado cantar con esa voz de ángel que todos decían que tenía y acompañado por su guitarra.

Esta es una historia sin final feliz como pasa con mucha de nuestra literatura latinoamericana y pienso que, de haber sucedido en realidad (y estoy segura de que hay muchos Palominos Moleros en la historia que no se cuenta en nuestos países) la historia habría terminado de la misma manera.

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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