Cincuenta sofocones de incertidumbre

Llegan los 50 y con ellos una serie de experiencias inolvidables. Primero, miramos haciaimagesOZMYRCYC atrás para maravillarnos de todo lo acontecido y sentirnos agradecidos por todo lo vivido. Segundo, nos preguntamos ¿qué nos deparará el destino?, ¿cuánto más tendremos en esta vida loca y pasajera? Atrás van quedando los prejuicios y complejos tontos. Que si tengo barritos, que si tengo barriga, que si tengo estrías y arrugas, que los senos caídos, que no soy perfecta…Cuando salgo no me preocupo de ser la mejor vestida y peinada (bueno, seamos honestos, nunca me ha preocupado mucho eso). Pero sí me preocupo por ponerme algo fresco y cómodo que pueda disminuir los sofocones certeros…

menopausia3¿Qué son los sofocones? Para aquellos afortunados que nunca hayan sufrido este mal les explico que es una sensación de calor intenso que viene de adentro de tu cuerpo y te explota como  ola de fuego en la cara. Es como si te hubieras tragado el sol y te vas enrojeciendo y acalorando a pasos agigantados. Así como el sol, un sofocón es inesperado e incontenible. No sabes cuándo va a llegar y tampoco cuándo va a pasar. Es un ataque repentino, fugaz pero fulminante. Puedo estar en un lugar con aire acondicionado y todo el mundo está fresco y yo sofocándome. Me paso el día desvistiéndome y vistiéndome en la oficina donde otros aseguran que la temperatura asemeja al Polo Norte. Me paso las noches desarropándome ymama-inés arropándome. Andar con un abanico en la cartera y una hebilla para recogerse el pelo ayuda, pero no siempre se puede estar preparada. He sabido agarrar platos sanitarios o improvisar abanicos con periódico o servilletas para abanicarme. Me han sorprendido en la oficina con moños improvisados de lápices y bolígrafos y en un caso extremo de nervios sofocados, con el abrigo amarrado en la cabeza estilo Mama Inés para refrescarme. Es que cualquier remedio es bueno para combatir el fogonazo certero de las cincuentonas…

menopausia1Existen tantos mitos en torno a la menopausia: que las mujeres se vuelven locas, que no hay quien las entienda, que mejor déjale el camino libre hasta que se le pase, que sufren calocha (vocablo vulgar puertorriqueño para denominar calor en la pájara), etc. La verdad es que, aparte de chistecitos soeces o comentarios maliciosos de que una mujer está menopaúsica cuando está de mal humor, no se habla mucho de esta etapa de la vida. En mi casa nunca oí ni a mis abuelas, ni tías, ni a mi madre decir nada al respecto. El año pasado empecé a notar que la regla era caprichosa como un novio, pues llegaba cuando menos la esperaba y cuando se suponía que apareciera, brillaba por su ausencia sin siquiera disculparse. Empecé a sentir unos dolores de ovulación y menstruación más intensos (aclaro que nunca había sentido dolor, sino más bien incomodidad). Luego de manchar vergonzosamente dos faldas en el trabajo y evocar esos episodios de incertidumbre que tuve de adolescente cuando tampoco sabía a ciencia cierta cuanto duraría mi ciclo menstrual y tenía que andar corriendo al baño a lavar el uniforme para andar por el colegio con la falda mojada, decidí ir al ginecólogo sabiendo que era el comienzo de la menopausia, una nueva etapa en la vida de una mujer. images40UV808QEl resultado fue varios exámenes endo-vaginales nada placenteros y hasta dolorosos. 400+ dólares de mi bolsillo más tarde y episodios de angustia que no tienen precio, el Dr. X me informó lo que ya yo sabía por sentido común y de gratis (¡¡¡que estaba entrando en la menopausia!!!) pero no me dio ninguna charla sobre síntomas, cómo aminorarlos ni manejarlos (mi amiga Yvonne me aclaró que la rosacea que tenía en la cara era síntoma de la menopausia y no culpa de las cremas o limpiadores como yo pensaba…) Mi mente exclamó desdeñosa, “Cómo se ve que es hombre y nunca pasará bochornos”.

Déjenme explicarles que en Puerto Rico también se les llama bochornos a los calores o sofocones menopaúsicos que ocasionan el cambio de hormonas. Hasta ahora no he sufrido ninguna calocha, doy gracias a Dios porque debe ser terrible, pero la vida me ha enseñado a no cantar victoria tan aprisa y en este viaje menopaúsico sin frenos la incertidumbre es LEY…

imagesOOL0XNN4A los cincuenta me encuentro de lleno en la menopausia y no tengo a quien preguntarle nada. Después de vivir varios episodios de calor intenso y sofocones nocturnos en que me levanto azorada y ensopada en sudor, hice lo que hace cualquier persona sensata del siglo XXI, le pregunté a Google. Encontré tanta información médica, comercial y consumerista que me sentí agotada y confundida. Decidí entonces escribir sobre este tema, al parecer tabú y misterioso, a ver si alguien tiene algún conocimiento o anécdota que compartir conmigo. No olvidemos que este es un espacio para compartir y a veces es terapéutico desnudarse frente al mundo para sentirse mejor. Así  con este post nudista les invito a compartir sus remedios, preguntas, observaciones, quejas o aportaciones sobre ese gran tabú y elusivo capítulo femenino llamado MENOPAUSIA.

Antes de despedirme les comparto algunas cositas que he implementado que me ayudan a manejar la incertidumbre y los sofocones HASTA AHORA:

  • Tener un abanico y hebilla de pelo a la mano siempre
  • Beber agua fría con hielo cuando tengo un sofocón
  • Usar ropa de cama y de dormir de algodón, nada sintético
  • Estar frente al abanico todo el díamenopausia
  • Usar medias para dormir (increíble pero ayuda a no despertarme de noche sudando, además me embarro los pies de crema y quedan suavecitos)
  • Vestir fresquito en capas para poder quitármelas y ponérmelas según la caprichosa temperatura de mi cuerpo se va ajustando
  • Caminar dos millas diarias
  • Practicar unas posiciones de yoga y ejercicios de respiración para incrementar la paciencia
  • Tomar  pastillas orgánicas de black cohosh (otros nombres son: Actaea racemosa, Actée à black-cohosh-extractblack-cohoshGrappes Noires, Actée Noire, Aristolochiaceae Noire, Baie d’actée, Baneberry, Black Snakeroot, Bugwort, Cimicaire à Grappes, Cimicifuga, Cytise, Herbe aux Punaises, Macrotys, Phytoestrogen, Racine de Serpent, Rattlesnake Root, Rhizoma Cimicifugae, Sheng Ma, Squaw Root,) y soya con cada comida
  • Consultar con el médico antes de tomar pastillas o suplementos. Es mejor ingerir los nutrientes en comida que en suplemento
  • imagesIJZRPC17Tomarlo todo con buen humor y paciencia porque si no, podría hasta matar al que me contradiga en el pasillo…(No es hipotético, el otro día por una tontería casi me convierto en una furia del infierno)
  • Estar sobrepeso empeora los sofocones,¡ a INTENTAR perder peso coño! (La verdad es que HAY QUE JODERSE…)
  • Ya mismo intento dormir desnuda como el estudio que les comenté Dormir desnudo es óptimo para la salud

¿Y ustedes que me cuentan, qué han sentido, qué han hecho? ¿Hombres qué han notado en sus parejas? Este foro es para todos. Soy una voz que pide agua en el desierto menopaúsico de la vida…

12 thoughts on “Cincuenta sofocones de incertidumbre

  1. Darling! Aunque todavía no estoy en los 50, yo ya llevo como dos años bregando con la menopausia (menopausia prematura: otro de los maravillosos efectos secundarios de tener lupus). Para mí lo peor ha sido los sofocones nocturnos. Paso la noche entera ya me arropo, ya me desarropo. Lo que más me ha ayudado hasta ahora es un pad de aromaterapia qe tengo que se puede usar frío o caliente. Yo lo meto en el frizer y me lo pongo en el pecho, en la frente, en la barriga… dónde esté peor la cosa. Me ayuda a bajar la temperatura y a dormir unas cuantas horas.

  2. Gracias por compartir de forma amena este tema. Yo voy por ese camino. Lo peor para mí ha sido la sudoración profusa y cuando menos lo esperas. Y gente preguntando: ¿qué te pasa si ni calor hace?
    Recuerdo cuando mami pasó por ella. Fue terrible para ella. Se sentía avergonzada por la sudoración, sus cambios de temperamento de un enojo extremona a una “magdalena” estilo Lupita Ferrer. En cualquier lugar y sin aviso. Pobre mami. Hasta dejó de ir a la iglesia y acompañarnos al cine. También tuvo una hemorragia y tuvimos que arrancar con ella al hospital. Sé que se bañaba dos y a veces tres veces al día. Sé que tomaba té diferentes para domar los síntomas. Nunca usó hormonas, no quiso.
    Estoy por ir a mi ginecólogo. Ya veremos como me va con esta nueva aventura.

    • Gracias María por aportar tu historia. Cuándo vayas al doctor cuéntanos tu experiencia. Si puedes averiguar de qué eran los tés creo que nos beneficiaremos todas. Yo tampoco voy a tomar hormonas. Varios baños al día o, por lo menos antes de acostarse, suena a remedio sensato y fácil. ¡Bienvenida a Nuestro Rincon!

      • Voy a compartirlo porque es justo y necesario. Te averiguo para beneficio de todas. Te felicito.

    • Hola Dani puedes compartirlo con tu madre a ver si le ayuda. Ustedes las jovencitas no tienen que preocuparse todavía. Tal vez para cuando les llegue ya habrán inventando algo major para ayudarlas. Gracias por comentar!

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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