El africano o la mirada del OTRO niño de Jean-Marie Gustave LeClézio

cileleclezio-prEn marzo tuve el privilegio de escuchar dos ponencias de este gran escritor francés Jean-Marie Gustave LeClézio en CILE Puerto Rico.

Este pequeño libro El africano es una joya literaria debido a su brevedad, sinceridad y punto de vista sobre el OTRO mirando la cultura igbo en Nigeria. La primera infancia del autor se caracteriza por la ausencia del padre que había nacido en Mauricio cuando era colonia del Imperio Británico y debido a la segunda guerra mundial vivió muchos años alejado de su familia, como médico en África. Le Clézio evoca el reencuentro con ese padre ausente, su segunda infancia, la transición de vivir con su abuela y su madre “en un departamento en el sexto piso mapa-nizade un edificio burgués en Niza” a la libertad de Ogoja, Nigeria, África ecuatorial, a la orilla del ríomapa-de-niegeria-africa Aiya, rodeado de selva, cuerpos negros, aromas y naturaleza indomable con termitas, hormigas y escorpiones venenosos. Sabiamente LeClézio concluye que los insectos son los verdaderos dueños de África; aseveración verdaderamente genuina y poco humanista. El hombre solo se adapta a convivir con los insectos y a evitarlos pero no los puede contener. En Nigeria, LeClézio aprende a mirar, a descubrir más allá de la superficie y a encontrar las primeras diferencias con Francia: la primacía del cuerpo sobre el rostro; la libertad total del espíritu; a no esconder nada pues todo se lleva a flor de piel.

África era la violencia de las sensaciones, de los apetitos, de las estaciones. Era vivir sin mentiras ni artificios.(p.17)

igbo-mujeresEs en África donde el niño ve la vejez por primera vez y los estragos que causan en el cuerpo debido a la desnudez de la gente, mientras que en Niza los viejos andan con ropa y solo se ven rostros. El africano es un relato auténtico de alguien que sí ha vivido esas experiencias de primera mano, un diálogo abierto con su padre y con su pasado. Constantemente se palpa una yuxtaposición del mundo exteriorigbo-hombres versus el interior: afuera significa libertad total, adentro represión y disciplina. Se trata de una vida llena de contrastes: los niños en las sabanas eran libres y salvajes, pero en la casa con su padre tenían que adherirse a una rutina de disciplina estricta. El mundo con sus abuelos maternos no tenía reglas; los niños eran consentidos en todo. Al vivir con su padre enfrentan la férrea disciplina de la figura autoritaria y objeto de terror.

Las memorias son un proceso de introspección donde el niño pasa de un espacio interior domesticado alcastillos-de-termitas mundo exterior, ancho, indomable e infinito del África ecuatorial con su desnudez y abundancia. Es un proceso de crecimiento, de ir conociendo mundo, develando prejuicios y actitudes colonizadoras de los europeos. Los recuerdos del autor y su hermano derrumbando por placer los castillos de las termitas y exponiéndolas al sol mientras ellas ciegas e indefensas tratan de reconstruir o esconderse es una imagen impactante que evoca la actitud explotadora del europeo con losescorpiones-africanos africanos, los recursos y la tierra.

Nigeria es una guerra permanente de los hombres entre sí, de la pobreza, de los malos sueldos y de la corrupción heredados de la colonización, una guerra microbiana(p69)

El africano es también un recuento del verdadero exiliado o emigrante que se ve forzado a abandonar susabanas-nigeria patria natal por circunstancias ajenas a su voluntad y donde quiera que viva se sentirá como un extraño. Debido a experiencias vividas no encaja ya en su país natal y no encaja en los lugares alternos por ese sentido de ser OTRO, ajeno a las circunstancias que vive y observa.

Al final de su vida ya no aventurero, ni militar inflexible era un hombre viejo desterrado, exiliado de su mapa-mauricio-islavida y de su pasión, un sobreviviente…(p72)

El relato es un esfuerzo por reconectar con su padre, comprenderlo, mirar con sus ojos de exilado, de OTRO. LeClézio habita actualmente en Mauricio sin duda para completar el círculo que comenzó su padre al ser expulsado de la isla. Igual que escribir El africano, vivir en Mauricio es una manera de acercarse a su padre y tenerlo presente.

Durante mucho tiempo imaginé que mi madre era negra. Me había inventado una historia, un pasado, para huir de la realidad, a mi regreso desde África a Francia, donde no conocía a nadie, donde me había convertido en un extranjero. Más tarde descubrí, cuando mi padre, al jubilarse, volvió a vivir con nosotros en Francia, que el africano era él. Fue difícil admitirlo. Debí retroceder, recomenzar, tratar de comprender. En recuerdo de todo eso he escrito El africano. (recopilado de http://www.adrianahidalgo.com/web/libro/231/)

El africano resulta ser un tributo a un padre que le fue siempre ajeno e incomprensible que al paso de losleclezio años quiso conocer y entender mejor. LeClézio intenta enmarcar en un contexto histórico y geográfico las experiencias vividas. El autor nos transmite un respeto por ese padre alejado, exótico, disciplinario. Las palabras dibujan un gran hombre, cuya presencia era imponente, aterradora y consoladora a la vez, pues genuinamente se ocupaba de sanar y mejorar la calidad de vida física de sus pacientes. Las fotos incluidas en el libro son auténticas y las tomó su padre, hecho que contribuye cierta intimidad para acercar al lector a ese mundo ajeno.hormigas-africanas

El choque cultural del autor desde la perspectiva de un niño de ocho años está latente en todo el relato. LeClézio nunca pierde esa admiración de niño y ese amor genuino que tiene por la tierra nigeriana y sus gentes. Se percata de las diferencias, las celebra y abraza. Esta cita ilustra el punto de vista del niño curioso que ama y pertenece en su sentir aunque sea OTRO:

En África el impudor del cuerpo era magnífico. Multiplicaba las sensaciones, tejía una red humana alrededor de mí (p13) También el olor de los cuerpos, su tacto, la piel no áspera sino cálida y fina… Tengo esa impresión de gran proximidad, del número de cuerpos alrededor de mí, algo que no había africanoconocido antes, algo nuevo y familiar a la vez, que excluía el miedo…(p16)

Este punto de vista ajeno pero inmerso en la realidad nigeriana, instruido peroimages9av968xv pueril, honesto, lleno de admiración, dignidad y amor sincero constituye para mí el mejor atributo del libro. Las palabras de LeClézio nos transmiten sin esfuerzo amor genuino por su padre y por su querida África, un delicado balance entre el sujeto y la mirada del OTRO. He aquí la belleza del libro, un relato breve pero profundo que brota del alma y los recuerdos.

Por todas estas razones me atrevo a decir que ambos LeClézio y su padre son “El africano”

Puedes leer  otras entradas de tema africano: Philida, las Negras, Manual de curanderas en La amante de Gardel, Del bolero al reggaetón en La última noche que pasé contigo, La isla bajo el mar,

 

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