The Kite Runner de Khaled Hosseini

Kite-RunnerThe Kite Runner de Khaled Hosseini es un libro que ha estado en mi lista de lectura por años.

Y, aunque es cierto que desde hace años yo quería leer este libro, para ser honesta con ustedes, le tenía mucho miedo.

Ya yo tenía una idea de la trama y, de verdad, que no sabía si iba a poder soportar tanto sufrimiento. Sobre todo porque los personajes que sufren hasta lo indecible en este libro son niños y yo reconozco que soy extremadamente débil en lo que tiene que ver con niños maltratados, abusados, abandonados…

Pero, como dice mi mamá, “El que le tiene miedo a los ojos no se come la cabeza”. Y, si bien, es cierto que los personajes sufren mucho, me alegra haberme armado de valor finalmente, porque el libro vale la pena.

El personaje principal, Amir, quien es el que narra la historia, nos presenta, en los primeros capítulos, una imagen bastante nostálgica y romantizada de su niñez en Afganistán. Claro, tenemos que entender que Amir era un niño privilegiado. Pertenecía a una familia rica, vivía en una casa grande con sirvientes, iba a una escuela privada. Su papá era un rico y próspero comerciante de Kabul y miembro de la casta Pashtuns, quienes eran los que gobernaban el país.

La casa de Amir era una casa de hombres, lo cual me parece muy interesante. Amir vivía con su papá (su mamá había muerto hacía años), con el sirviente de la casa y su hijo Hassan. Estos dos últimos pertenecen a la casta Hazara. Los Hazara supuestamete son desendietes de invasores mongoles y, por esta razón, los miembros de esta casta son víctimas de discrimen y generalmente trabajan como sirvientes.

Hassan y Amir habían crecido juntos como amigos, compañeros de juegos y casi como hermanos. Me parece muy interesante que, en los recuerdos de Amir, una cosa que él a la vez admira y resiente es la devoción sin límites que Hassan le tiene.

Una de las cosas que Amir recordaba con más nostalgia eran las competencias de chiringas (kites, chichiguas, cometas, o como sea que le digan en su país) en las que el siempre participaba. El propósito de la competencia era maniobrar la chiringa para tumbar las otras.

El título del libro se refiere precisamente a estas competencias. Pero el “kite runner” no era el que volaba la chiringa, sino el que recolectaba las que caían al piso. Conseguir la chirigan que habías tumbado era como un trofeo. Como el cazador que monta la cabeza del venado en su pared. Es por esto que todo volador de chiringa tenía su kite runner.

El kite runner tenía que ser rápido para poder llegar primero que el resto de los runners que perseguían la misma chiringa. Tenía que ser ingenioso y tener experiencia para poder predecir el lugar en el que caería la chiringa tomando en consideración la dirección y la fuerza del viento. Era un trabajo importante y Amir no se lo confiaría a nadie que no fuera Hassan.

Fue precisamente durante la última competencia en la que Amir y Hassan participaron que la vida de ambos cambió para siempre. Me parece interesante el hecho de que, como Amir no tuvo el valor de ayudar a Hassan esa noche, la manera en la que él decidió lidiar con su impotencia fue cortar por completo su relación con su amigo de toda la vida.

Como trabaja la mente de la gente, ¿no? Amir creyó que si no tenía que verle la cara a Hassan todos los días, su conciencia estaría tranquila. Por supuesto no fue así.

Cuando la situación política en Afganistán empezó a deteriorarse, Amir y su papá se fueron a vivir a Estados Unidos. Amir creció, estudió, se casó y vivía una vida aparentemente feliz, pero siempre tenía una espinita en el corazón por la manera en la que había traicionado la amistad de Hassan.

Claro, él nunca se interesó por saber que no era que Hassan lo había perdonado, fue que nunca lo culpó. Hassan vivió su vida sin amargura y recordando a su amigo de la infanccia con el mismo cariño y admiración de siempre.

No es hasta años después que a Amir se le presenta la oportunidad de redimirse y expiar su culpa. Y aunque para ese momento ya es muy tarde para salvar a Hassan, la vida le da la oportunidad de tratar salvar al hijo de su amigo.

Este libro me gustó mucho, y, aunque como a mí, también les de miedo, espero que le den la oportunidad.

Para otros posts sobre Khaled Hosseini, entren aquí.

Y ustedes, ¿qué están leyendo?

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3 Comments

    1. Lizette, sí, hay una terrible violación. Pero aunque no es Amir el que viola a Hassan, él lo presenció y no hizo nada. Además, como se sentía tan culpable cada vez que veía a Hassan, la manera en la que él bregó con la situacicón fue cortar relación con Hassan definitivamente. Esa fue la verdadera traición.

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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