Los abismos

Pilar Quintana escribió esta hermosa novela que ganó el Premio Alfaguara 2021. No es para menos, Los abismos es una novela genial y maravillosa. Cómo Pilar logra entrar en los zapatos de una niña de ocho años para devolvernos el mundo que la rodea, es verdaderamente maravilloso. Los niños todo lo saben y todo lo observan aunque no tengan palabras para expresarlo y nombrarlo. Un niño está al nivel del piso y mira de abajo hacia arriba, mientras los adultos existimos en otras esferas y no miramos hacia abajo…

Los abismos se refiere a tantas cosas. El abismo entre las personas que no se pueden comunicar. la falta de palabras para las cosas, aflicciones y males que aquejan a la pequeña familia de nuestra protagonista Claudia. El abismo de los prejuicios sociales que venimos arrastrando donde no se puede intimar con la servidumbre y las niñas morenas de pelo negro rizo y ojos negros son feas en comparación con las niñas rubias de ojos verdes y piel blanca. El abismo que hay para poder expresar los sentimientos reales. Las máscaras de la sociedad donde solo importa verse joven, bonita y bien puesta, pero no importa que te sientas vacía cargando un abismo por dentro. El abismo insondable entre Claudia y su madre deprimida que solo se interesa en la jungla de sus matas y sus revistas de moda. El abismo que se tiende entre un padre que no le habla a su hija y solo le importa trabajar…

A través de los ojos de Claudia vamos descubriendo secretos y desenredando la madeja de tapujos y eufemismos que usan los adultos para fingir que todo anda bien y no pasa nada raro. La rinitis de la madre de Claudia resulta ser una depresión crónica. La medicina que toma no es más que wisky a todas horas del día. El mudo no es otro que el amante de la madre que cuelga si no contesta ella. El monstruo dentro del padre es esa ola de autoritaria represión y férreo control de marido viejo y celoso de una mujer 20 años menor. ¡La cela hasta del cura por Dios!

El lenguaje de esta novela es el que no se habla, no se escribe ni se dice.

Claudia tiene una muñeca, Paulina, que es todo lo que ella no es: hermosa, ojos azules, pelo suave negro, fina y delicada. Paulina es el alter ego de Claudia y llena los vacios que la negligencia de sus padres le han dejado. Paulina se sienta a la mesa, la ayuda a hacer sus tareas, duerme con ella, la acompaña en el carro. Llega un momento que las propias plantas del apartamento le hablan a Claudia. Es que Claudia es una niña casi invisible con la que nadie habla, ni juega, a quien nadie abraza. Cuando Claudia “suicida a su muñeca tirándola por el barranco, pone fin a una etapa nociva y letal de la depresión de su mamá y la negligencia de su papá al ignorar las señales que le da su mujer y no brindarle ayuda profesional. La única que resuelve los problemas es la niña con sus acciones ya que cuando habla nadie le hace caso… Inclusive llega a decirle a su padre que quiere una nueva mamá porque la de ella está rota y no sirve.

Nos queda bien claro que la depresión es una enfermedad muy grave, pero al ser mental no es reconocida ni tratada. La pobre madre allí tirada al olvido del alcohol y la cama, hasta que ella misma decida salir de la depresión. La depresión, el estigma social de la enfermedad mental y la incomprensión de los demás es el abismo más grande de todos…

La novela está llena de referencias de los setentas y ochentas en la farándula como la muerte de Karen Carpenter, Grace Kelly y Natalie Wood. Todas estas mujeres eran los ídolos y modelos de la mamá de Claudia. Reconocemos otro abismo que se tiende entre la imagen glamorosa de estas mujeres hermosas, famosas, talentosas y ricas versus la realidad de su infelicidad patente. Tan triste comprender que los modelos de la madre parecen indicar que la única solución a una vida triste o fallida es la autodestrucción y el suicidio.

Tuve que hacer un diccionario de todos los colombianismos que aparecen. Me encantó adentrarme en el mundo de Cali. Desde los dulces Pirinola hasta el temido Viruñas (el Cuco colombiano) que vive dentro de las paredes de las casas asechando a los mortales, Aprendí lo que es el pandebonos (un pan de yuca en forma de rosquilla), el chontaduro (fruto de la palma areca color rojo), el mango biche (mangó verde con sal), las nubes popochas (gordas o preñás), y la nariz de breva (ancha y chata como nudo de corbata).

Les comparto unas citas geniales de Claudia para describir su mundo

Siempre pensé que la selva eran los muertos de mi mamá…sus muertos renacidos

p.48 Con el mudo mi mamá cuchicheaba y ponía voz suave

p.80 Los muertos de mi papá vivían en su silencio. Un hombre con cara de bobo que parecía incapaz de hacer daño. Pero adentro de él, junto al huérfano, en el mar de silencio, ya lo sabía, vivía un monstruo”.(p.86)

Los padres de Claudia son unos estreñidos emocionales. Nunca expresan amor, cariño, tristeza, rabia. Todo es apariencias y eufemismos para tapar el cielo con la mano. Claudia y Paulina todo lo saben y todo lo ven porque son invisibles y nadie les presta atención. Al final comprendemos que lo único importante en esta jungla de abismos es lo que NO se habla.

Les invito a leer Los abismos es maravillosa, profunda y fácil de leer. Nos invita a examinar nuestros propios abismos, prejuicios y eufemismos para poder mejorar.

¡Gracias Pilar por obligarnos a mirar hacia adentro y nombrar lo que no se nombra…!

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