Poesía para el pueblo

Gracias a mi querida Sheila me inscribí en unos talleres de escritura creativa, capítulo poesía de la maravillosa Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña de Santo Domingo, República Dominicana. ¡Qué mejor forma de celebrar nuestro doceavo aniversario de blogueras que tomando un curso de poesía juntas!

Las clases fueron virtuales los miércoles. Desde la comodidad de mi hogar (y hasta de mi cama) pude disfrutar de esta experiencia. La primera sesión incluía la composición, figuras o tropos y la métrica. La segunda sesión hablaba de la décima de Espinela, la tercera de sonetos y la última del verso libre.

Me pareció fabuloso que existiera un curso universitario, acelerado y virtual, GRATIS. Imagínense, un curso de literatura condensado e impartido por el gran poeta dominicano Ramón Saba, completo con anécdotas jocosas y su gran experiencia.

Como yo estudié literatura y soy poeta, fue un excelente repaso. Para las personas que no estudiaron literatura, debe haber sido una gran oportunidad de conocer ese mundo tan árido y matemático de contar sílabas o moras, rimar y rimar hasta la mortificación.

Recordé lo mucho que detesto contar sílabas… Confieso que nunca lo hago. Dejo que mis poemas fluyan libres del alma a la página. Pero eso no significa que no admire y respete grandemente a los puristas que vierten su corazón e ideas en los moldes inflexibles de la métrica y la rima.

Aprendí sobre la poesía oriental como el haiku, Waka, tanka, senryú (¡suenan a una canción de Shakira!) y otros formatos que en Puerto Rico no se estudian, o por lo menos, cuando yo estudiaba nunca los aprendimos. Recuerdo que mi hijo tuvo que hacer un haiku para su clase de inglés tal vez en séptimo, pero eso es todo.

¡Me encantó como el Dr. Saba se tomaba el tiempo de mirar a sus estudiantes virtuales en pantalla y saludarnos a todos!

Ustedes saben que soy una nerda fajona, así que me puse a practicar Senryú, sonetillo y décimas. ¡Hasta le escribí al poeta Saba para agradecerle los cursos y su dedicación! Atrevidamente le compartí los ejercicios/poema que hice con diferentes formatos métricos para aplicar conocimientos y se tomó el tiempo de no solo contestarme, sino corregirlos… ¡Eso es lo que yo llamo dedicación al magisterio!

Tanto que los puertorriqueños se pasan criticando a los dominicanos y a la isla vecina. Ya quisiera yo que en Puerto Rico, que se jura tan educado y culto, hubiera una biblioteca tan robusta como la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña que impartiera cursos gratis para formar pueblo y patria.

¡Me quito el sombrero frente a los hermanos dominicanos! Gracias por esta gran oportunidad.

Les comparto mis ejercicios/poema. El único que de verdad me gusta es el verso libre que hice, porque los demás se sintieron pujados y atípicos. Pero, de los cobardes no se ha escrito nada, así que me lanzo al vacío…

Senryú (tema erótico, amor o sexo)

La Luna llena

Envidia con Frescura

Sexo y figura

Pseudo sonetillo (8 moras de arte menor)

Soy falange 
Soy hábil 
Soy frágil 
Soy fuerte 

Eres grande 
Eres ágil
Eres viril 
Nada te ablande 

Qué curioso 
Qué hermoso 
Qué feroz 

Es mi amor 
Con calor 
Y sed precoz 

Décima imperfecta (10 versos octosílabos)

Ay qué bonito es pintar

Y qué delicia es comer

Qué alivio es bien toser

Y qué fácil es vocear

Que Fina se deja amar

Resulta duro escribir

Pero que fácil decir

Que si bueno es el trullar

Aún más bueno es reyar

Llevando Paz y reír…

Descanso eterno (verso libre)

Mirando a lontananza

Desde mi reposo

Me arropa el cielo

Me acaricia el viento

Bebiendo nubes y lluvia

Llevo una Cruz por cabecera

Y calzo el Verde eterno

Que me regaló el terreno…

Espero hayan disfrutado esta clase conmigo. Espero que sus países tengan también bibliotecas maravillosas. ¡Sheila y yo les deseamos felices lecturas! 

Comentarios de Sheila:

Se me hace difícil añadir mis comentarios, cuando los de Lizette fueron tan elocuentes y acertados.

Yo amo la poesía. De hecho, una tablilla de mi librero está llena de Pablo Neruda, Gustavo Adolfo Bécquer, José Angel Buesa, Gabriela Mistral, Pedro Mir, Salomé Ureña de Henríquez (madre de Pedro Henríquez Ureña, FYI), Joaquín Balaguer, Héctor J. Díaz, entre otros.

Sin embargo, confieso que yo no soy poeta. En algún momento, durante mi adolescencia romántica, escribí algunos versos, pero nada extraordinario. Así que imaginarán que no asistí al taller para aprender a contar sílabas ni crear versos perfectos.

Es mi amiga Masako quien me mantiene al tanto de qué talleres se van a ofrecer. Ella sí escribe poesía desde… Posiblemente toda la vida. Masako y yo somos amigas desde tercer grado. Así que creo que voy a dejar la poesía en las manos de Lizette y Masako.

A mí me gusta asistir a los talleres de la Biblioteca Nacional por otras razones. Y es que estos talleres me permiten conectar con mi dominicanismo dormido al que casi no tengo acceso en mi vida cotidiana.

Tomen en consideración que yo salí de República Dominicana a los dieciocho años, viví la mayor parte de mi vida en Puerto Rico y luego me mudé a Massachusetts. Es para mí un placer pasar un par de horas entre compatriotas hablando de temas que me apasionan. Y, como menciona Lizette, el maestro Saba es un muy buen orador.

De hecho, ést no es el primer taller de la biblioteca al que asisto. El año pasado participé en un taller de novela, también a insistencia de Masako. Ella todavía tiene la esperanza de que yo escriba una novela. El hecho de que ella crea que tengo la habilidad necesaria para lograrlo, me hace el día. Pero ¿qué se supone que hagan los amigos verdaderos sino creer en nosotros incondicionalmente?

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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