The Last Rose of Shanghai de Weina Dai Randel

The Last Rose of Shanghai de Weina Dai Randel es el libro que discutió el club de lectura de la Biblioteca Pública de Mansfield, MA (donde vivo) en el mes de mayo.

Generalmente, yo no participo en las discusiones del club de lectura de la biblioteca, pero para esta reunión, la autora del libro también iba a ser parte de la discusión.

Así que, dejando a un lado mi TBR para el mes de mayo, me di a la tarea de leer este libro (que tiene 429 páginas) lo más rápido posible para no estar completamente perdida durante la discusión.

Empiezo por decirles que el libro me gustó mucho. Es un historical fiction que se desarrolla durante la segunda guerra mundial. Y sé lo que me van a decir: “Sheila, ¿en serio? Otro libro sobre la segunda guerra mundial?” Y es cierto que yo he leído muchos libros que de desarrollan durante esta época. Pero, los que he leído hasta ahora, se llevan a cabo en Europa, principalmente en Francia durante la ocupación alemana.

La diferencia es que este libro se desarrolla en Shanghai durante la ocupación japonesa. De hecho, no tenía idea de que una gran cantidad de refugiados judíos llegaron hasta Shangai huyendo de la opresión Nazi. Para luego encontrarse bajo el control de Japón, uno de los aliados de Alemania durante la segunda guerra mundial.

Y bueno, mucho se ha escrito sobre los abusos y la crueldad de los alemanes, pero los japoneses no se quedan atrás.

Ustedes saben que, además de ser una ávida lectora, yo soy fanática de los dramas coreanos y he visto muchos dramas que se desarrolla durante la ocupación japonesa. De hecho, la ocupación japonesa en Corea empezó mucho antes de la segunda guera mundial. Corea fue anexado al imperio de Japón en el 1910.

La razón por la que menciono esto es porque todos los dramas que he visto que se desarrollan en esta época, pintan a los japoneses como montruos; crueles, desalmados, sin ningún tipo de consideración hacia cualquiera que no sea japonés, a quienes consideraban inferiores. Estos dramas tienden a tener un final trágico y los personajes sufren muchísimo. Lo cual es entendible debido a que ésta fue una época muy oscura en la historia de Corea y las cicatrices emocionales todavía están muy frescas.

Y, mientras leía este libro, me sentí como siempre me siento cuando estoy viendo un drama coreano durante la ocupación japonesa. Es un sentimiento de rabia e impotencia que, honestamente, no encuentro palabras para describir.

Mirando atrás, es difícil creer que seres humanos hayan sido capaz de hacerle tanto daño a otros seres humanos. Y me gustaría pensar la humanidad ha evolucionado y aprendido de sus errores, pero todos los días vemos evidencia de lo contrario.

En el libro conocemos a Ernest Reismann, un judio alemano quien a los diecinueve años llega a Shanghai huyendo de la opresión Nazi en su país. Ernest viajó con su hermana menor. Sus papás tuvieron que quedarse en Alemania porque no tenían suficientes visas para toda la familia.

Esos primeros días en Shanghai gueron muy difíciles para Ernest porque la ciudad estaba desbordándose de refugiados pobres quienes apenas tenían dinero para comer. Tampoco había trabajo. Y Ernest no solo se tenía que preocupar por sí mismo, sino también por su hermana.

La suerte de Ernest cambió cuando conoció a Shao Aiyi, quien es la única hija, de la que en otro tiempo fuera una rica familia, la cual estaba empezando a ver cómo su fortuna se evaporaba bajo la opresión japonesa.

Fue por casualidad que Aiyi estaba presente en el hotel al que Ernest había ido a buscar trabajo como pianista. Trabajo que no consiguió, debo decir. Pero, Aiyi quedó tan impresionada al escucharlo tocar jazz, que le ofreció trabajo en su nightclub.

Podemos decir que Aiyi no era la típica niña rica cuyo único propósito, cual flor de invernadero, es adornar cualquier lugar en el que se encuentre. En realidad, Aiyi era una ambiciosa y capaz mujer de negocios; la primera mujeren la historia de Shanghai dueña de un nightclub.

Esto era algo que sus papás nunca hubieran aceptado pero, luego de la muerte de estos, el hermano mayor de Aiyi era quien estaba a cargo de la familia y, si bien un poco a regañadientes, aceptó permitirle “jugar” a ser una mujer de negocios con la condición de que, tan pronto se casara (con uno de sus primos, FYI), le pasaría el negocio a su esposo y tomaría el lugar que le correspondía, haciéndose cargo de su casa.

Aiyi contrató a Ernest para que tocara jazz en su nightclub en contra de la opinión de todas las personas en su vida que tenían el derecho de opinar y otras cuantas que no lo tenían. Luego Aiyi y Ernest se enamoraron y vivieron un apasionado romance prohibido. Aunque ellos no lo sabían en ese momento, fue una decisión que luego les trajo muchas desgracias.

Y, aunque debo decir que me gustó mucho la relación amorosa entre Aiyi y Ernest, lo que más me gustó del libro fue el viaje individual y personal de cada uno. El libro está narrado desde tres perspectivas. Primero, tenemos la perspectiva de Ernest en los cuarenta, narrada en tercera persona. Segundo, tenemos la perspectiva de Aiyi también en los cuarenta, narrada en primera persona.

Y tercero, la perspectiva de Aiyi en el presente, narrada también en primera persona, quien es la que le está contando la historia a una productora que va a hacer un documental sobre la vida de Ernest. El había dedicado gran parte de su vida a ayudar y proteger a los refugiados en Shanghai.

Aunque este libro es claramente una obra de ficción, la autora sí incluyó personajes de la vida real. Como, por ejemplo, Sir Victor Sassoon, un rico hombre de negocios quien también era judio y se conoce como el hombre más rico de asia en ese tiempo. Sir Victor era el dueño del hotel en el que se conocen Aiyi y Ernest.

Otro personaje de la vida real es la famosa periodista estadounidense, Emily Hahn, quien vivió y trabajó en Shanghai entre 1935 y 1941. También el poeta chino Shao Xunmei, quien fue la inspiración para el personaje del hermano de Aiyi. En el libro, al igual que en la vida real, Emily y Xunmei (o Sinmay, como aparece el nombre escrito en el libro) eran amantes. Incluso el personaje de Aiyi está inspirado, de manera bastante libre, en la empresaria china Sheng Aiyi.

Durante la reunión del club de lectura, Weina Dai Randel explicó que ella quería escribir sobre una mujer que, a pesar de todas las adversidades, tuvo el corage de vivir a su manera en un mundo de hombres.

Ciertamente, ella quiere escribir libros sobre mujeres fuertes pero, más que nada, sus personajes tienen que ser personajes reales; mujeres que hacen su propio camino y que se enfrentan a una sociedad que las oprime y las margina para alcanzar sus metas; mujeres que, en el camino, caen y sufren reveses y hasta fracasos, pero no se dan por vencidas.

Weina Dai Randel también tiene una serie de dos libros, Empress of Bright Moon series, la cual se desarrolla en la China imperial y que acabo de poner en mi lista de series. ¡Qué maravilloso es encontrar un nuevo autor favorito!

¿Qué te parece? Estás de acuerdo, nada que ver, etc.

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