The Sea Lady una fábula moderna y feminista

Para continuar con el tema veraniego de selkies, sirenas y criaturas fantásticas del mar les traigo esta entrada sobre The Sea Lady.

HG Wells escribe esta historia de una sirena que sale del mar en la costa sur de Inglaterra en el 1899. La Señorita Doris Thalassia Waters finge un deseo de ser parte de la alta sociedad inglesa pues en el mar no puede ponerse trajes ni zapatos finos porque el agua salada arruina todo… Es muy interesante y simbólico el nombre completo de la sirena. Doris era una ninfa en la mitología griega que representaba la abundancia del mar. Thalassa en la tradición anterior a la griega significaba el espíritu primordial del mar. (recopilado de wikipedia) Todos sabemos que el apellido Waters significa agua. Esta sirena a diferencia de las otras, no intenta mezclarse o confundirse con los humanos ni en nombre, ni en figura. Para empezar, nunca pierde la cola, ni adquiere piernas humanas. Andará en una silla de ruedas o al hombro de los jóvenes con su cola tapada por un chal para no ofender la modestia eduardina. El detalle de la cola fue lo primero que me llamó la atención pues es muy obvio, gráfico e imposible de ignorar. Un humano y un pez no pueden aparearse, ¿entonces a qué viene la sirena?

El verdadero motivo para que la dama del mar venga a la tierra es seducir a Harry Chatteris, un hombre que vio unos años atrás en los mares del Sur cerca de Tonga y le llamó la atención. Nuestra sirena vino a pescar un hombre; es un ser sobrenatural y no tiene deseo alguno de ocultar su naturaleza. Es otra cosa diferente a los humanos y se rige por magia y otros canones que no tienen nada que ver con el pudor y el conformismo de la sociedad eduardina del siglo XIX. Aunque no usa glamour para ocultar su naturaleza física, sí usa artilugios para excusar su presencia y finge ser una damisela en peligro ahogándose en el mar para que la rescaten y la cuiden. ¡Imaginense que un humano tenga que rescatar a una sirena ahogándose en el mar! Totalmente  opuesto a los mitos tradicionales en que suele ser la sirena la que rescata al humano y lo lleva a la orilla. Puedo ver la cara de HG Wells riéndose de una treta tan tonta que los humanos ni siquiera cuestionan y se tragan enterita…

El Sr. Chatteris está tratando de limpiar su imagen de bonvivant y poco serio en su juventud, con una carrera política y  su compromiso con la correcta Srta. Adeline Glendower (heredera de buena familia con ideas conservadoras). La sirena no solo es hermosa, sino que es una gran conversadora de filosofía y gracias al misterioso lema de que existen sueños mejores convence al narrador y al Sr. Chatteris de que las normas y expectativas de su sociedad son erróneasObviamente el Sr. Chatteris no podrá resistirse a la sirena, aunque irse con ella signifique la muerte. ¿Honestamente, quien podría resistirse a la tentación de una vida plena, sin normas ni restricciones?

Aquí la única victima sería la prometida abandonada Adeline Glendower que perdió sus sueños y a su hombre adorado. Ella es el único personaje que se percata de la maldad y doble naturaleza de la sirena. La pobre le reclama agobiada :

¿qué puede darte ella? Te hace promesas vagas… Es una serpiente, un engaño. Es la Hermosa máscara de la muerte. (The Sea Lady, p. 131)

También podríamos argumentar que ese mujeriego buscón no le convenía y la dama del mar en realidad le ha hecho un gran favor a la señorita Glendower. Todo es cuestión de perspectiva…

La sirena representa una realidad alterna más allá que promete placer, sensualidad, lo prohíbido. Es una metáfora para romper con las restricciones de la sociedad y normas sofocantes: vestir de cierta forma, modales perfectos, rituales establecidos de cómo socializar y relacionarse con los demás, carreras y formas de vida que hay que seguir, etc. Interesantísimo que mientras esta sirena nunca pierde la cola en la tierra, se la cubren con un chal y nadie se atreve a mirarsela, ni hablar de la cola. Esta es una fuerte crítica a la sociedad eduardiana que prefiere tapar el cielo con la mano, o evitar un tema desagradable, tan obvio e imposible de ignorar, como una gran cola de sirena. La cola simboliza el sexo y todos sabemos que no se puede hablar de sexo porque es pecaminoso e indecoroso. Por seguir la formalidad de los buenos modales y congraciarse con la Srta Sirena, que aparenta ser de buena familia y tener un tesoro, todos prefieren ignorar que es un ser extraño y ajeno, cuya presencia en buena sociedad no se puede explicar. En todo momento nos queda claro que su naturaleza es otra, feral, salvaje, desnuda de artificios moralistas, que promete placeres carnales desconocidos y aventuras. Solo hay que pensar que su parte sexual, femenina, animal (la cola) está desnuda debajo del tonto chal…Es una imagen fuerte, altamente sexual e indecorosa. ¡Qué escándalo Sr. Wells!

Este es el único libro de sirenas cuyo autor es un hombre, el famoso escritor de ciencia ficción que nos trajo War of The Worlds, y es interesante notar que la historia no se centra en el romance ni el dolor de la pérdida del amor, sino más bien en la moraleja. El libro se lee rápido y es ameno. Está plasmado de una fina ironía con sátira social y crítica sútil. Los personajes son tipos: los hombres correctos de familia que caen rendidos al canto de la sirena, las matronas que adoptan a la sirena pensando que es adinerada y de buena familia, las jovencitas que la ven por lo que es una mujer sirena peligrosa que viene a robarse sus hombres, y el mujeriego que no puede resisistir la tentación de otra aventura.

Mr Chatteris es diferente a los tipos de familia. Es un hombre aventurero, inconforme, bon vivant que quiere gozar hasta el último momento y experimentar cosas distintas. Es por eso que la sirena lo pescará al final. El propio Chatteris nos dice:

no puedo sentarme simplemente a comer la misma avena todos los días… Soy voraz, soy uno de los que no encajan…(The Sea Lady, p 131)

Todo está escrito como una fábula, una moraleja para los incautos enamoradizos que juegan con los sentimientos de las mujeres buenas. Mr Chatteris  ha dejado plantadas a varias mujeres con quienes se iba a casar anteriormente. Su encuentro con la sirena supersexual es una especie de castigo primordial femenino  por abusar de las mujeres, escondido bajo la promesa elusiva de placeres y mundos inexplorados. Tal parece que HG Wells conocía de primera mano el poder inherente que tienen las mujeres sobre los hombres.

Cualquiera hubiese caído en sus redes pues todos sabemos que es imposible resistirse al canto de sirena…

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